«Caloria: qué nombre eligieron. Se lo pusieron a los reinos donde todavía hay calor.»
Presentación
Del otro lado de los hielos y de los bosques congelados del país del hielo ardiente —el Gehena mezclado al que asoma el Arco del Todavía No— hay un reino que no debería existir: Caloria, bolsones de llama y calor sostenidos sobre los puentes de calor de un plano inestable, tan inestable como el país del que vienen los viajeros; islas de fuego en un mar de hielo, si se quiere la imagen, aunque no es un archipiélago. Sus revisiones sísmicas dan positivas; sus habitantes viven junto al volcán que tiembla y le llaman patria. Caloria son los reinos donde todavía hay calor, y todo lo que los rodea es lo que ya se enfrió.
Caloria no es un reino solo sino una coalición, y la coalición lleva años en guerra. Su cabeza es el gran rey Burkestein. Tiene aliados del fuego, que mantienen en pie sus reductos elementales; tuvo aliados enanos, que últimamente se retiraron a sus montañas; y desconfía de los elfos de Aurora Polaris, los del centro del bosque, de los que se dice que alguna vez dieron alianza al enemigo. Cuando el enemigo golpea con magia del frío, Caloria responde con magia de calor; pero a la hora de la gente común, de los soldados y de los perros, el frío tiene siempre la ventaja de jugar en casa.
La vecina del sur y la guerra que cambió de lado
El enemigo de Caloria viene del sur: Bythamar Betheril, una nación de humanos como ella —los malditos del sur, dicen en las atalayas— cuya cabeza es según los relatos del convoy, una reina, Calíope, «una reina de hielo, algunos dicen». Ahí está la paradoja que sostiene toda la guerra: el reino que necesita el calor es atacado por gente que, pudiendo vivir al sol, selló alianzas con los señoríos del frío para tomar a Caloria en tenaza: desde el sur, donde siempre estuvo, y ahora desde el norte, por las planicies heladas, donde no debería estar nadie.
Antes, dicen los viejos del convoy, las naciones peligrosas eran las del sur. Ahora son las del norte. La diferencia la hicieron las huestes del hierro frío: soldados y agentes de invierno que se infiltran por el norte, capitanes brutales, tribus del frío reclutadas, y una generala que manda la comandancia enemiga sobre toda Caloria y de la que se murmura que es veterana de la Guerra de la Sangre: la generala Ajani.
Lo que Caloria no sabe, y un augurio dijo por ella, es por qué: «El ardor del amor ha traído el frío a Caloria. Divide y triunfarás.» La compañía sospecha que hay una mujer despechada en el origen de esta guerra; el augurio no identifica a quién. Quién amó a quién, y quién traicionó, el archivo lo deja donde lo dejó el oráculo: en la frase.
La línea de vida
Caloria tiene en Karlstorf su capital costera, llamada capitanía en los primeros relatos, y un enclave industrial lejos de ella: Nothenvell, la ciudad del volcán que mina obsidiana. Entre ambas corre una sola ruta, olvidada y reabierta por necesidad: el camino de Mertylmane. Por esa ruta van las armas de vidrio volcánico, las provisiones y la remesa de obsidiana antigua que Caloria necesita para pelear una guerra de fuego contra hielo. Por esa ruta, también, vienen los ataques. Quien corte el camino, corta el reino; quien lo mantenga abierto, lo mantiene vivo. Ésa es la guerra en la que la gesta viva de Sogol se metió sin haber oído nunca el nombre de Caloria.
La guerra vista desde Karlstorf
La llegada de los viajeros a Karlstorf confirmó el destino de la caravana y dio nuevas voces al mapa. Burkestein distinguió el conflicto con Gamada, pueblo humano emparentado con el suyo, de la guerra contra Calíope y los habitantes del bosque. Atribuyó a la tala el comienzo de una vieja disputa y reconoció que Caloria también recurría a aliados elementales, en su caso del fuego.
El rey situó a Calíope en Aurora Polaris. Los relatos anteriores separaban dos reinos encantados y llamaban Bythamar Betheril a la nación humana del sur. El archivo conserva esas capas como testimonios, sin convertirlas en equivalencias geográficas demostradas.
Los Salones dejaron de servir a la fuerza que hostigaba el camino, pero la nueva administración mercane necesita acuerdos. Los cinco viajeros vencieron a los guardianes del umbral de Aries; Caloria no ha ganado todavía la guerra.
Vínculos
- Burkestein — el gran rey
- Bythamar Betheril — la vecina del sur
- Calíope — la reina vecina; el ardor y el frío
- La generala Ajani — la comandancia enemiga
- Nothenvell — la ciudad del volcán, el enclave que exporta obsidiana
- El camino de Mertylmane — la línea logística
- Los Salones de la Escarcha — la base desde donde se corta el camino
- Uken — el que puso a la gesta viva del lado de Caloria
- Los Pozos de Basalto — el otro vientre de obsidiana del país del hielo
- El templo de Ashtar del Hielo — la posición de frontera que Caloria conoce por rumor
Apariciones
- Gesta viva de Sogol, jornada cuarta — el encargo de Uken en Nothenvell; las historias del convoy en la segunda noche; el augurio en la nieve.
Casas del ciclo · ♌ 🔥 Un reino de fuego rodeado de todo lo que se enfrió, y una vecina de sangre caliente que se alió con el invierno para apagarlo. Caloria pelea con calor contra el frío y con caravanas contra el silencio; y el oráculo, que no explica, le dio la única clave que tiene: que esta guerra empezó como empiezan las peores, por amor. — glosa del Decadiano.