«Hay rumores. Rumores de que participó en la Guerra de la Sangre.»

Presentación

En la comandancia de las fuerzas que atacan a Caloria hay una generala, y de ella se sabe lo que se sabe de las cosas que dan miedo: el nombre, Ajani, y un rumor. El rumor es que peleó en la Guerra de la Sangre —la guerra sin fin de los abismos contra los infiernos—, y quien haya peleado allí no es una soldado: es otra cosa con grado militar. Los patriotas del convoy lo dicen bajito y muy en la interna; en las atalayas del norte se lo repiten con los dientes apretados.

Uken lo dijo con más precisión y menos delicadeza, en una casa de Nothenvell: una terrible criatura está siendo usada por los enemigos como una especie de generala, y esa criatura tiene, con la compañía, una relación que no es de campo de batalla. El archivo la deja donde Uken la dejó, en el terreno del no te ofendas: la obsidiana antigua que la gesta viva ayudó a identificar es la misma que sirvió para encapsular a alguien; los demonios responden a su nombre; y un pariente tiene más chances de conseguir ese nombre que un ejército. Hay una historia, que nadie sabe si es cierta, de un Gran Khan de las Pesadillas que tenía un lugar de juegos, y en sus juegos una Sota de Diamantes que capturó a una de seis brazos, la llamó Seis de Espadas y la encerró en obsidiana.

Si la generala Ajani es esa prisionera, Caloria no pelea contra una nación vecina: pelea contra una deuda de familia de uno de sus escoltas. El archivo lo anota como rumor, porque así se lo entregaron.

La nueva señora de la guerra

En la jornada quinta el recuento fue más preciso: la generala Ajani es la nueva señora de la guerra de la reina Calíope, la del reino de hielo; nueva, es decir, recién puesta al frente, en una corte que tiene otro reino encantado al lado —Aurora Polaris, el de los elfos— y cuya alianza con Bythamar nadie terminó de explicar. Y el gigante que cuenta piedras dejó caer, entre negocio y negocio, un dato de familia: en los Salones hay un tiefling, pariente de la generala —sobrino o nieto, dijo, con la imprecisión de quien no cuenta parientes ajenos—, que hace pareja con la chamana. Al hacerse aquel recuento, la compañía todavía no lo había visto. Después lo encontró junto a la chamana, lo combatió y Dandy lo dejó marchar. Un tiefling de la sangre de la generala, en la frontera, al lado de la que manda las invocaciones, es exactamente el tipo de dato que el augurio pedía: el ardor del amor ha traído el frío.

El nombre que otro conoce

Tras liberar al pariente de los Salones, Dandy contó que Calíope sabría el nombre verdadero de Ajani. Sostiene que la generala está allí contra su voluntad y quiere romper su servidumbre. Cree que, libre, volverá a la Guerra de la Sangre; sus compañeros no consideran probado ese futuro.

La corte de Karlstorf le atribuye un papel en una guerra más extensa que los ataques al camino. Su situación precisa no queda resuelta por ubicar un palacio en un bosque. La compañía todavía no llegó ante Calíope, no obtuvo el nombre y no liberó a Ajani. La bisabuela no se confunde con la tía encerrada en la daga negra.

Vínculos

Apariciones

  • Gesta viva de Sogol, jornada cuarta — nombrada por Uken en Nothenvell y por los soldados del convoy; nunca vista.
  • Jornada quinta — nombrada como nueva señora de la guerra de la reina de hielo; el pariente tiefling en los Salones, de boca de un gigante.

Casas del ciclo · ♏ ⚔ Una generala que es un rumor, un rumor que es un demonio, un demonio que es la bisabuela de alguien. La guerra de Caloria tiene en su comandancia a una prisionera de vidrio negro; y el archivo, que ya vio ese vidrio en un puñal, en un rebus y en una armadura, empieza a sospechar que en esta gesta todas las puertas son la misma puerta. — glosa del Decadiano.