¿Sabe el águila lo que hay en el pozo? ¿O irás a preguntarle al topo?

Un campo de bocas abiertas en la roca negra, humeando en la nieve gris, con el fuego de abajo asomando por las grietas y las vetas de vidrio en las paredes de los pozos devolviendo la luz como espejos negros. La mano puso las dos atalayas enfrentadas con banderas distintas, ninguna de las dos ocupada esta temporada; los tornos abandonados; y en primer plano, sobre una piedra plana, la prueba del oficio verdadero del lugar: una hoja de vidrio negro recién tallada, y al lado una mancha oscura en la nieve.

Presentación

En el país del hielo ardiente —el Gehena mezclado al que asoma el Arco del Todavía No— hay una franja que los dos reinos se disputan desde que hay dos reinos: los Pozos de Basalto. Es la zona donde el volcán y el hielo se tocan de verdad: bocas abiertas en la roca negra, tajos humeantes en mitad de la nieve gris, donde el fuego de abajo enfría en columnas de basalto y, en las vetas donde el enfriamiento fue más brusco, en vidrio volcánico: obsidiana.

Los Pozos no son una mina cualquiera. El basalto de los Pozos sostiene los rituales — los del palacio del hielo y, dicen, otros más viejos. Cuando los Pozos no entregan, los ritos no se detienen: cambian de moneda, y la moneda de reemplazo es sangre de quien los oficia. Por eso la franja se guarnece, se pierde y se retoma; por eso las treguas entre el hielo y el fuego se miden en quién tiene puesto el pie sobre la roca negra ese invierno; y por eso el templo muerto de Ashtar, plantado justo en el medio entre los dos reinos, incomoda tanto: es lo único en cien leguas que no le debe nada al pozo.

El vientre de las hojas negras

Lo que hace célebres a los Pozos —célebres en voz baja— no es el basalto de construcción sino lo que salió de sus vetas de vidrio. El archivo junta las piezas sin soldarlas:

  • Un puñal de vidrio volcánico negro —las crónicas dudan entre decirle obsidiana y decirle basalto negro, y la duda se entiende: son el mismo vientre— fue el arma que logró lo que nadie: atravesar y matar a la Dama del Dolor.
  • Las placas de obsidiana que revisten a la guardiana de seis brazos —el sello que no se puso ella— se forjaron, o aparecieron, del mismo origen.
  • Y el puñal-llave que abre lo que espera bajo el templo, y el vidrio negro afilado del rebus que anunció el Arco, hablan el mismo idioma mineral.

En este archivo la obsidiana nunca es casualidad: es el material de los umbrales que no deberían abrirse — y de las llaves que los abren igual. Si ese material tiene una cuna, es ésta. Lo que el águila no sabe está en el pozo.

Vínculos

Apariciones

  • Gesta viva de Sogol — nombrados en la primera jornada por sus efectos (la guerra frío-fuego, los mephits de ambos bandos); pisados, todavía no.

Casas del ciclo · ♑ ⚒ Dos reinos se matan hace siglos por unas bocas abiertas en la roca, y ninguno de los dos dice en voz alta el motivo verdadero: que del vidrio de esos pozos salen las hojas que matan lo que no se puede matar. El basalto paga los ritos; cuando falta, los paga la sangre. Hay minas de oro y minas de hierro. Ésta es una mina de umbrales. — glosa del Decadiano.