Los Profundos

Narrativa de la Atlántida

Hay dos Tierras. Una es la que conocemos. La otra es Antiterramundus alter et idem, mundo distinto pero igual, lo que queda cuando sacás el siglo XX y ponés en su lugar un Victorian más roto, más profundo, más oscuro. En 1888, Antiterra tiene electricidad pero no la usa: Tesla descubrió demasiado y los gobiernos civilizados la prohibieron porque una cortina dorada en el norte separa el mundo ordenado del caos de tártaros y demonios, y la electricidad lo perfora. El orden vale más que la luz. Las ciudades son pústulas industriales que no esquivan la alquimia: hay nebolas en lugar de granadas, hay magnetismo donde debería haber telefonía, hay anarquistas españoles que en otro mundo serían simplemente sindicalistas pero aquí han tocado algo más hondo que la lucha de clases. Aquí han rozado el fondo.

El fondo es la Atlántida.

Empiezan cerca de Madrid, en un pueblucho, al atardecer. Atacan la carreta de Miguelito y quedan tendidos. Primera lección de un año que no les va a dar descanso. Se recuperan, van a Cádiz, esperan un barco como se espera cualquier cosa en este siglo — sabiendo que el viaje va a cambiar algo y sin poder adivinar qué. Cruzan el Atlántico, llegan al Mar de los Sargazos, y encuentran una isla que no existe en ningún mapa. Hay una princesa, un sátiro guardián, perros de piedra en una gruta. Todo esto es el vestíbulo. La puerta real es el túnel que desciende. Un pasadizo subacuático que baja desde las costas del Atlántico hasta el umbral de otro reino. Al final del descenso los recibe un hombre que flota en su trono: cabellos como cortinas de oro sobre los omóplatos, mirada lánguida y penetrante al mismo tiempo, un Aquiles que eligió envejecer siendo sabio. Crakavartín, señor de la Rueda Cósmica, rey de Alta y Baja Atlántida. Un bodhi. Un iluminado. Los cura. Los escucha. Los manda arriba otra vez. “Ustedes pueden ser la flecha”, les dice. “Yo les doy la dirección.”

A esa profundidad los nombran. Los Profundos. El nombre alude al océano y alude a lo que les pasó por dentro.

En el centro de Los Profundos hay un pelirrojo de ojos verdes de unos novecientos años que en este momento es marinero y trickster y no mucho más que eso, aunque en otro tiempo —doscientos años antes, paradójicamente, porque el tiempo en Antiterra no es lineal— fue el narrador de una revolución y el ganador del Poker_de_Hostias bajo la Bastille. El alma que Los Profundos llaman Lotario y Los Libertateurs llamaron Oratiol es el mismo nudo de energía rebelde desplegado en épocas distintas. En 1888 Lotario de Gotland es más bruto, más físico, más pirata. Su gracia es operar: transforma a los anarquistas primerizos en caballeros del rey atlante con la paciencia de quien sabe exactamente cuánto tiempo tiene y elige gastarlo en esto. La voz que se impone sobre las discusiones como el fragor de las olas no es arrogancia: es la certeza de algo que ha vivido antes de este universo y tiene sus razones.

A su lado, Maleika — que comenzó siendo Erzebeth, bruja de los Profundos iniciales, hasta que Erzebeth quedó atrapada como guardiana de la Plataforma de Tauro y Teresa tuvo que seguir con otro nombre. La sucesión Erzebeth-Maleika es una de las imágenes más poderosas del archivo: el personaje que se sacrifica en el sistema cósmico y el que continúa cargando su legado. Maleika se convierte en tortuga para comunicarse con Seth, el dios encarcelado en el fondo del mar. Cuando hay algo que necesita ir al fondo, Maleika puede ir.

Y está Zoro — que en realidad es Dr. Zoulu, que en realidad tiene treinta y un años en 1889 pero su yo de un año de vida existe simultáneamente en algún lugar de los Estados Unidos. Lo envió desde 1919 el General Tasker H. Bliss con un maletín y una cinta de película cuyo contenido es secreto. La paradoja temporal de Zoro no es accesoria: es el símbolo de toda la campaña. En Antiterra, el tiempo ya se dobla sobre sí mismo. Los que vienen del futuro no son viajeros del tiempo sino consecuencias inevitables de lo que ya pasó.

Los Profundos terminan el 21 de diciembre de 1889. Lo que sigue —Los_Reguladores— no es una segunda campaña sino la misma campaña con otra velocidad: los mismos personajes con más cicatrices, una nightsword como arma simbólica central, y la certeza de que Antiterra se dirige hacia algo que ningún tratado puede detener. La Piedra_del_Apocalipsis circula entre facciones infernales. Barbatos actúa. Lord_Gaul mantiene Francia bajo dominación indirecta con una legión Baatezu. La Gran Exposición Universal de 1900 abrirá portales directos a Sigil en el corazón de París —en este mundo, la historia no termina en las guerras del siglo XX sino en la revelación de que siempre existió un otro lado.

El_Fabuloso, gnomo judío que viaja dentro de su golem Boro, carga un geas y tarde o temprano va a traicionar: no por maldad sino porque los geas funcionan así, y porque en este universo cada victoria personal se paga con una herida al proyecto colectivo. Es la Corrupción Dual en su versión doméstica: el que vence genera la semilla del próximo desastre. Benetton el paladín escribe cartas a su yegua alazana. Las cartas son el único documento íntimo que el archivo guarda de este período: en medio del combate contra fuerzas demoníacas y del trabajo de mantener el orden en un mundo que se desintegra, alguien se toma el tiempo de escribirle a su caballo sobre lo que vio y lo que sintió. La historiografía de Antiterra vive en esos márgenes.

En 1901, el cielo de Antiterra se enrojece. Terra —su planeta gemelo, el primario del que Antiterra es reflejo— ha explotado. El cómputo le da cinco meses. La franja de disolución ya es visible desde el faro de Alejandría. Todos los guardianes del mundo van a reunirse en Venecia, en un carnaval que nadie va a olvidar porque nadie que asista va a estar seguro de que el año siguiente existirá. Lucifer mismo organiza la política. GRDT —Graz’zt con nombre en ge’ez, el demonio que fundó su base en Abisinia y opera desde antes de que este universo empezara— tiene planes para los doce hijos que engendró con Maleika, y esos planes son doce plataformas zodiacales usadas como piezas de un tablero que nadie excepto él ve completo.

El dique siempre se estuvo rajando. Lo que cambia en 1901 es que la grieta llega al nivel de los ojos.

Presentación

Grupo aventurero activo principalmente en 1888-1889 A.D.A. Su nombre alude tanto a lo oceánico —el mar es su medio natural en la segunda mitad de su gesta— como a lo iniciático. Reciben el nombre durante su primer contacto con la Atlántida: cruzando un túnel subacuático que desciende desde las costas atlánticas hacia el reino de Crakavartín, quedan marcados por esa profundidad.

Su gesta se inicia en España con el mundo de los anarquistas y atraviesa el Atlántico hacia América. Una vez en contacto con la Atlántida —donde son huéspedes privilegiados de Crakavartín— se desencadena el arco marino: aventuras en alta mar, liberación de Seth de su prisión subacuática, episodio de la Galia_Narbonensis (costa con Scylla, mujer entre lobos), y columnas de Hércules. La gesta de Los Profundos cierra el 21 de diciembre de 1889 y da paso a Los Reguladores.

Miembros: Lotario, Henry, Mat, Maleika_Maleyka, Zoro / Dr. Zoulu, Seth, Labrador, Arcadia. Benetton aparece en el tramo final antes de la transición a Los Reguladores.

Apariciones notables

Sucesos de Antiterra pp. 8-13 (gesta completa, 1888-1889 A.D.A.). MC_LINEA_TEMPORAL.md — Tabla V.

Cross-ref Gary del Mundo Nuevo (1987): en el Mundo Nuevo 9: “Aries es el templo donde alguna vez los Profundos se enfrentaron a las mercenarias mexicanas.” Los Profundos son referenciados directamente dentro del sistema de plataformas zodiacales del Mundo Nuevo. En 9: “los reguladores, perdón, los profundos, sean unos anarquistas pero resentidos, cuando se fueron a la Atlántida volvieron.” En 9: “los profundos barroreguladores” — el nombre compuesto une ambas identidades. Esto confirma que Los Profundos y Los Reguladores son la misma continuidad vista desde el hub de 1987.

Notas

Los Reguladores derivan directamente de Los Profundos (post-21 diciembre 1889 A.D.A.). Lotario es anagrama de Oratiol (ver entrada) — mismo jugador que en Pretty Women / Les Libertateurs. También reaparece como Tailoor en The Word Breakers. Este cruce demuestra continuidad de jugadores a través de distintos grupos y épocas.

Ver también

Presentación