Presentación

La invitación llegó como llegan las cosas de ese nivel: sin cuerpo. Detrás del grupo, junto a la puerta de iris, apareció una criatura lánguida de dos metros diez, de tres dedos, vestida con algo entre naranja y seda, terminado en botas, y con unos cuernitos rojos, indecentes. No estaba ahí: era una proyección, y venía desde el salón de pilares del lado opuesto. Habló primero en un idioma antiquísimo, y después cambió de lengua para que lo entendieran: Les ofrezco que sepan del huevo que tanto quieren saber. Deben seguirme para ello. Y dio la frase entera, que es la que quedó: El huevo que hará nacer no solo ranas, sino al primer ser y al último. Los esperaré en mi templo de licor fundamental. Y desapareció.

El templo está en el sector oriental de la gran grieta, en el quinto nivel, marcado con una estrella. Al que va lo guía un troll jorobado y tuerto y amable, un exiliado que dice ser hotelero y cuyo pasaporte tiene una sola línea: llevar huevo. Adentro, el licor: una fuente de icor púrpura, pulsante, y sobre ella una estatua de seis brazos con espadas — una figura de deidad hindú a la que llamaban diosa del mar. Y en el resto de la sala, lo que el templo realmente es: sangre, órganos, figuras contrahechas de tentáculos cortos, una pila de cuerpos retorcidos como zapatitos cuando el propio dueño de casa vació el laboratorio con un gas. Un matadero con altar. Un vivisectorium que se cree templo — o un templo que hace bien su trabajo, según cuál de las dos religiones se le pregunte. Bajo el icor, con la cuenta a la vista, esperaba el huevo.

Lo que ahí se predicaba tiene nombre y es más viejo que los dioses que se rezan arriba. El licor fundamental es el lodo primordial: las aguas de antes, donde se dice que había deidades terribles — serpientes y ranas del principio. La Ogdóada son ocho, y no son los dioses de la Enéada donde está Thoth: son las ranas y serpientes del cieno anterior. Cuando alguien dijo el templo del licor fundamental y en el mismo momento se vieron las ranas, el saber planar del grupo reconoció la religión — y reconoció que es de las peligrosas, de las que prometen que esas entidades volverán. El druida examinó a las ranas y dictaminó lo que no quería dictaminar: no son normales; son previas a la naturaleza que él conoce, pero definitivamente de la fuente de la vida. Y son albinas, porque no había sol todavía.

Ahí está el chiste terrible del ser de cuernos rojos. No amenazaba con destruir el mundo: invitaba a un nacimiento. Traigan a sus amigos, vamos a eclosionar el huevo, todos son bienvenidos a este nuevo mundo. La partida entró y venció el santuario, y la torre de seis brazos bajó a defender la fuente, y a él lo enfrentaron entre las mesas de disección. Pero el archivo consigna que nadie le contestó nunca la pregunta que dejaba abierta cada vez que hablaba: si el primero y el último han de nacer del mismo huevo, ¿matarlo a él impide algo, o solamente lo posterga?

Ver también

  • El huevo y su contador — lo que esperaba bajo el icor, con la cuenta a la vista
  • Psalor Ki — el ser de cuernos rojos; el que invitaba a un nacimiento
  • Marilith — la de los seis brazos que bajó de la estatua a defender la fuente
  • Heqeti · Kaliyani — la raza primordial de las ranas, y sus renegados
  • Nun — las aguas del principio; el licor fundamental es su nombre en este nivel
  • Kauket — una de las ocho del cieno anterior
  • Thoth — el dios de arriba, de otra generación de dioses; el que no estaba ahí
  • La Ruta de Medianoche — las puertas de obsidiana del mismo nivel, y lo que hay detrás
  • Mega_Dungeon_Arden_Vul — el complejo; el templo está en el sector oriental de la gran grieta