
Presentación
Los conocieron a los dos. Fue en el Bridal Shop de la parte alta de la ciudad, en Harlem, cuando Rave los interceptó para pedirles algo: estaban los dos hermanos, y nadie tuvo motivo para dudarlo. Después la droga empezó a dejar de hacer efecto y el hermano desapareció. Se llamaba Grant, y hacía tiempo que estaba muerto: se habían drogado, hicieron un asalto que salió mal, y en el banco lo mató Armagedón de una patada en la cara. Fue en Buenos Aires. Ella cayó en una suerte de depresión, y alguien —siempre hay alguien— le ofreció ir a buscar la droga: ésa fue la manera de retenerla un par de semanas.
Lo que hizo del duelo un problema cósmico es una propiedad de la sustancia. El gusano es un organismo cuyas células incorporan otras conciencias, como la mitocondria a la célula: puede tener más de una a la vez. Por eso Rave pudo encontrar a su hermano. No lo recordaba: lo sentía. Percibía una resonancia, sus emociones latiendo todavía ahí adentro, arrastradas por la droga estelar. No buscaba a Grant; buscaba lo que de Grant quedaba latiendo. Para alcanzarlo se apoyó en los operativos de Marte, subió a la Luna, y se abrió paso hasta el Módulo Lunar cuando ya nada podía detenerla. El módulo se precipitó al cráter de la cara oculta. Allí se conjugó con la droga.
Y lo que salió del cráter tenía una sola cabeza. En la visión que quedó de aquello se ve todo comprimiéndose y estallando en cámara lenta, los pedazos del muro, y algo que se entierra: un gusano, una cosa negra donde Grant y Rave se ven acumulados, fundidos, uno. Ya había pasado antes —cuando los atraparon los científicos, en algo parecido a un templo— y volvió a pasar acá, definitivo. La criatura se metió adentro de la Luna. Lo último que se escuchó fue un nombre: Blanqui… Blanqui. Alguien que subió a rescatar a un muerto terminó siendo, con él, la cosa que ahora amenaza con partir el satélite y caer sobre el mundo. La visión dejó además una impresión precisa: esto no ha sucedido en un solo tiempo. Es, literalmente, un agujero de gusano.
Acá el archivo tiene que declararse en falta, y lo hace de frente. El canon fija que el muerto es Grant, hermano de Rave, y que sus emociones resuenan en el gusano. Pero dos veces, al menos, el archivo dice hermana donde debería decir hermano, y no se sabe si es un desliz o una versión. Y hay algo peor, o mejor: existe el arco de los gemelos de la fuente, y es el mismo arco. Un hermano muerto de una patada por Armagedón. Un banco. Buenos Aires. Una hermana que sostiene lo que queda de él y sube a la Luna a despedirse. Una confluencia final en el cúmulo de energía del cráter. Cambian los nombres —Rave y Grant de un lado, Rael y Rant del otro— y no cambia nada más. Si Rave y Rael son dos nombres de una misma buscadora, o dos buscadoras cuyos duelos rimaron hasta confundirse en la memoria de quienes los contaron, el archivo no lo resuelve. Lo deja escrito así, con el nudo a la vista, porque taparlo sería inventar.
Ver también
- Rave — la ficha del canon: el duelo que fue a buscar a un hermano en un gusano
- Rant y Rael — los gemelos de la fuente; el mismo duelo con otros nombres, y el nudo sin resolver
- Armagedón — el que mató a Grant de una patada en la cara
- Blanqui — el gusano lunar en el que los dos hermanos terminan fundidos
- La Luna — el cráter de la cara oculta donde ocurre la conjugación
- Marte Sociedad Anónima — cuyos operativos la ayudaron a subir
- La piedra negra de ambrosía — el combustible que, desde 1890, esperaba al gusano en ese mismo cráter
- Blanqui Celeste — el eterno retorno y la reversibilidad de los astros, del otro lado del archivo