Presentación

La consigna era de una simplicidad escalofriante: terminar la guerra antes de que empiece. No ganarla — terminarla. Los soviéticos habían llegado a la conclusión de que la única forma de clausurar la guerra fría era instalar de antemano una posibilidad de control, y que esa posibilidad no se construía con misiles sino con dos cosas: dominio psíquico y portales — agujeros de gusano en miniatura, aberturas practicadas en el punto donde el tejido de la realidad está delgado. A la operación la llamaron Armisticio, que es la palabra que se usa cuando se deja de disparar sin haber hecho las paces.

Los portales exigían un soporte material, y el soporte era un anillo de hierro y acero. De ahí que Gary, Indiana fuera considerada el lugar principal para construirlos. No por su industria caída ni por su abandono conveniente —una ciudad tomada por las pandillas, donde nadie mira—, sino por lo que hay debajo: un viejo cruce de energías, equivalente a lo que en Europa marcaban los megalitos, con hierro que en alguna parte pudo haber sido meteórico. Los indios ya lo sabían y tenían allí su Confederación del Hierro; por esa zona pasó después todo el fluido de hierro que trajeron los europeos; y algunos dicen que la llegada del mundo africano despertó las fuerzas antiguas. Los soviéticos no habían gastado toda su potencia nuclear en bombas: hubo otros experimentos, en Kamchatka, en el norte, quizá bases en Alaska. Armisticio era la punta de esa otra rama.

El archivo conoce la operación por uno solo de sus hombres: un agente en célula durmiente, recién activado, sin nombre firme en el registro, con órdenes de infiltrarse en la Genesis Foundation porque la Fundación parecía estar construyendo exactamente lo que los soviéticos habían pensado construir en ese sitio. Le llegaban mensajes cifrados en morse, redactados en inglés coloquial para esconderse a plena vista: «Ask the kids, follow their lead». Debía averiguar cuánto sabía la Fundación del lugar.

Lo que Armisticio nunca supo es que llegaba tarde por unos ocho mil años. El anillo de hierro que los ingenieros soviéticos querían levantar bajo Gary ya existía, terminado, mucho más grande y mucho más antiguo, y se llamaba Iron Mountain: una montaña hueca de portales sellados por eclipses. La operación no fue un proyecto: fue una intuición correcta a la que le faltó una generación. Fueron a construir la puerta y descubrieron que estaban parados encima.

Ver también

  • Iron Mountain — el anillo de hierro que Armisticio quería inventar y que ya estaba hecho.
  • Portales de Iron Mountain — los pasajes reales; los «agujeros de gusano en miniatura» eran su sombra.
  • Gary, Indiana — elegida por el hierro, no por la ruina.
  • Confederación del Hierro — los que conocieron primero el cruce de energías.
  • Genesis Foundation — el rival que construía lo mismo del otro lado del tablero.
  • Polchnikov — el capitán ruso que termina cruzando un portal de verdad.
  • Dimitri — el campamento ruso sobre el terreno.
  • Terra Nova — el mundo cuya costura Armisticio tanteaba sin saberlo.