Todo lo que una mesa deja se puede clasificar en cuatro tipos de data: el canon, las grabaciones, las notas y los recuerdos. Esta página es el instrumento: 29 crónicas de la Mega Campaña, cada una con su mazo, su año de mesa, su lugar en el mundo y sus números — de Alejandría, 260 a la cuarentena de 2087. La tapa abre el recontado en láminas; la ficha abre los datos, y deja poner una crónica al lado de otra.





























Cada línea es una crónica, atada entre el puesto que tiene en el orden de la mesa y el que tiene en el orden del mundo. Las que cruzan de lejos son las anacronías del ciclo: el archivo se abrió in medias res —Los Profundos, 1888, jugada primera— y el final del eje se jugó a mitad de camino —la cuarentena de 2087, en 2020—. τ de Kendall = 0,46 sobre las 24 crónicas con fecha exacta: concordancia parcial, deriva hacia adelante con saltos estructurales. Y el contraste que da la vuelta al asunto: τ dentro de cada campaña ≈ 1 —cero pares discordantes en 19 campañas medibles—. La anacronía vive en el nivel del ciclo, no de la campaña. Medición tomada de la ponencia sobre la Mega Campaña; acá sólo se la vuelve a dibujar.
Una crónica jugada en 2019 puede transcurrir en 1300: por eso hay dos órdenes y no uno. El año de la mesa va de 2013 a 2026 y lo fijó quien estuvo en todas; cuatro campañas no tienen fecha exacta en el archivo —Carnival, Gloriana, Vampiro y Never 9-11— y se ubican por su testimonio, así que ordenan pero no entran en la medición. La crisis de los Contratos de Sigil va al final y sin línea: su única coordenada temporal es una distancia —la mesa cierra a dos meses de que parta la Marcha de los Modrones, el censo que los modrones de Mechanus hacen cada 289 años—, y una distancia ubica un antes y un después, no un año. Cada crónica tiene un solo mazo: las dos variantes que había se retiraron del mosaico el 29/07.