Presentación

Aparece con nube. No hay otra manera de decirlo: cuando en el Foro de Set alguien invocó el amparo —«¿acaso no nos ampara la inmunidad? ¿Pueden nuestros acreedores quitarnos todo?; debería haber alguna ley»—, la sala estaba a un aliento de los cuchillos, y en lugar de cuchillos llegó una nube y, sobre ella, Jenny Taskbinder: la administradora, de esa subraza de genios que no se dedica a los deseos sino a los contratos. De ellos hay páginas y páginas escritas, y todas dicen lo mismo con distintas palabras: lo firmado obliga, y obliga a todos.

Su intervención fue breve y fría como un asiento contable. «¿Es cierto lo que dicen? Ellos tienen la gracia de una semana. Si no pagan, quedarán fuera del contrato.» Nada más. Los Buscadores ya habían entrado en gracia al reafirmar que pagarían la deuda de la subasta; y como el asalto había ocurrido fuera del recinto del Foro —en lo que antaño fue el templo de Thoth—, o había un vacío en la letra o el amparo los cubría igual. Salieron vivos por una cláusula.

Lo que Jenny Taskbinder enseña de Ardis Vala no es su poder, sino la forma del lugar: bajo la montaña la violencia está reglada, y donde hay comercio hay ley, y donde hay ley hay quien la administra y cobra por administrarla. La suma sacerdotisa mandaba en el rito; la genia manda en el papel. Se sabe además que no es una excentricidad aislada: la Bruja de los salones trata con seres elementales y en particular con genios, y esa afinidad tiende un hilo —todavía sin recorrer— entre la señora de los hombres-bestia y la funcionaria de la nube.

Ver también

  • Lady Deino — trata con elementales y con genios; el hilo que une a la Bruja con la administradora del Foro está tendido, no recorrido.
  • Stephania — la suma sacerdotisa del Foro: manda en el rito, no en el contrato.
  • Los Buscadores de Ardis Vala — los deudores a los que la gracia de una semana les salvó la vida.
  • Thoth — en su templo profanado ocurrió el asalto que quedó fuera de la jurisdicción del Foro.
  • El Mega-Dungeon de Arden Vul — donde la violencia está reglada y por eso hace falta quien lleve los libros.