Presentación

Isla Debsi no está en el valle ni en la mazmorra. Es de donde alguien vino, y es la inquina que ese alguien arrastraba cuando llegó. El archivo la conserva porque explica el clima antes de que el clima tuviera nombre.

Allí había un orfanato, y en el orfanato reinaba una mujer de gracia absoluta, de labios siempre pintados, que se alimentaba de los niños. Algunos desaparecían; otros enfermaban y se morían. Ella dormía con una espada apoyada a lo largo de la cama: de un lado de la hoja estaba la zona segura. Dormía con un niño en brazos y a último momento lo pasaba al otro lado. Hubo siempre un guardián de la espada, y el chico que llegó a ser su guardián fue también su cómplice: miraba. El día en que ella trajo gemelos y lo hizo elegir, él huyó del orfanato — y se llevó la espada.

Eso hacía la vampiresa de Isla Debsi: no solo mataba niños. Los traumaba, los perseguía, los convertía probablemente en verdugos y víctimas, que es lo que hace un mal duradero: fabricar a los dos a la vez, con el mismo material. La mujer encontró su fin en algún momento, en otra historia. Pero la raíz era más honda de lo que ese final explicaba, y los Buscadores la encontraron abajo, en Ardis Vala, sin haberla buscado: acá había un nido de vampiros, y las cuestiones de esa cosa-sanguijuela se habían mezclado con un linaje venido de las estrellas. La vampiresa del orfanato no era una monstruosidad local. Era una rama.

Y por eso Isla Debsi está en el archivo: porque es el primer boceto de todo lo que vino después. Una casa donde los niños se enferman y se apagan y las familias no entienden por qué; una señora hermosa que no mata de golpe; una espada que separa la cama en dos mundos. Quince años más tarde, en este mismo valle, habría un señor que decidiría no matar —sangrar conservadoramente a varias víctimas cada noche en vez de drenar una hasta el final—, y a eso los pueblos lo llamarían la fiebre blanca, y llamarían las caladas a las chicas que se lleva y que aparecen un día en una casa, y la casa que las recibe cae enferma y muere como drenada. Isla Debsi ya lo había contado, en pequeño, antes de que Valakhan existiera.

Ver también

  • Roderick — el que fue guardián de la espada, huyó con ella, y trajo la inquina hasta el valle
  • Valakhan_de_la_Bruma — el dominio donde el boceto se vuelve gobierno: la fiebre blanca, las caladas
  • Caladan — el señor que decide no matar y por eso mata más despacio
  • Malaquita — el nido de abajo; el linaje de las estrellas con el que la sangre se mezcló
  • Las espadas hermanas — el linaje de las hojas, salido de la misma mano que el linaje de la sangre
  • Ravenloft_Dominio_Ardis_Vala — la capa que este clima venía anunciando