Presentación
Entró a ras del suelo, a toda velocidad, olfateando las piedras de colores que marcaban el camino en los túneles bajo Gary: un perro con destellos metálicos y triples dientes de metal, «como si fuera el cancerbero». De una dentellada partió la cadena de hierro que sujetaba a un compañero; con dos más liberó a Chantal, con la que parece tener una conexión que nadie pidió ni explicó: actúa como su perro y le obedece. En el combate del cuarto de las calderas destripó a un gladiator y a otro le arrancó la yugular. Cuando salieron por las cloacas, Kendall iba inconsciente sobre su lomo.
No es un animal y no es una máquina: es metal viviente, en la misma línea que el dios que estaba despertando bajo la ciudad. El archivo no registra dónde se lo forjó ni quién lo soltó. Registra que aparece cuando hace falta y que rompe hierro con los dientes — en un ciclo donde el hierro era el enemigo, eso es una declaración.
Después cambió de mano: la gesta lo recuerda ya como «tu perro de hierro» de Pontiac, y así llegó hasta el final. La última vez que el archivo lo ve, en las montañas Hurón, con cinco días para el eclipse, está gruñendo, listo — «como para entrar en el infierno».
Ver también
- Chantal — la primera a la que obedece; conexión no explicada
- Danny De Sirio — el que lo lleva en el tramo final de la gesta
- Grast, el Dios de Hierro — el metal viviente que despierta bajo Gary; misma materia, otra escala
- Kendall — salió de las cavernas sobre su lomo
- Aunt Nancy — las cavernas de su red son donde el perro irrumpe