Presentación

Tres dedos cortados —un índice, un dedo medio, un anular— cosidos a la frente de un hombre vivo, apuntando hacia abajo. Eso es la corona de dedos, y el archivo no conoce otra igual.

Se hizo así, en las cavernas bajo Gary: a cada uno de los tres compañeros atados le cortaron un dedo, uno solo, uno distinto. SSK chupó cada herida diciendo que todo lo que hacía era por el bien de ellos y por el bien de todos, y después —porque borda desde niña— cosió los tres dedos a la frente de Kendall, levantándole parte del cuero cabelludo a la vieja usanza india. Los dedos no señalaban al cielo: señalaban hacia abajo. Kendall quedó malherido e inconsciente; los otros dos quedaron mancos de un dedo para siempre, y con eso, dirá ella después, «ahora son parte de ella».

La corona no era el remate del rito sino su comienzo. Al inconsciente coronado lo colgaron de una cama suspendida y lo hicieron girar como un péndulo bajo un cántico vudú, y cuando despertó no era el mismo: callado, demasiado tranquilo, con una pata de gallo colgada al cuello bajo la camisa. Un zombi yuyu, dictaminó el detective haitiano: tu voluntad no es la tuya. En el aguantadero le sacaron los dedos de la frente. SSK apenas se encogió de hombros: «no les van a servir: ustedes no saben manejar esas energías».

Ver también

  • SSK — la que ordenó los cortes y bordó la corona
  • Kendall — el coronado; de ahí arranca su zombificación
  • Aunt Nancy — el corte de dedos pertenece al repertorio de su red arácnida
  • Doña Ilva — oficiaba el rito mayor mientras se hacía la corona
  • Gladiators — los que sostuvieron a los atados