
En la Selva Negra de Andgara, los maestros de la foresta eran elfos celosos de su linaje. Un humano no podía aprender en lo que duraba su vida.
Presentación
La Selva Negra de Andgara: foresta de gigantes arbóreos —una catedral vegetal de secuoyas bajo cuya bóveda nada más puede crecer— en el mundo del sol extinto, dentro de Tanastias. Allí, bajo la tutela de Valteran, se crió Arian durante cien años sin conocer su linaje, hasta convertirse en un elfo de ojos violáceos y rubia cabellera. Sus maestros élficos son celosos de su sangre y sus costumbres; Adimanto, humano, no fue admitido y por eso buscó instrucción con Dietrus del otro lado del mar.
Notas
Es el escenario del incidente fundante del cap. II: tras reñir con Valteran, Arian se interna en el bosque y una pantera negra parlante —Veloria— lo seduce a descender a la caverna drow, camino del Pacto.
Ver también
La guerra de los dioses de Andgara, encerrados en el Abismo. (Primera época — C1.)